Analía Baños

Animal Print (2007)

35 x 25 cm

Achiras Doradas Naturales y Silvestres, bajo el Sol (2007)

40 x 24 cm

Talán - Talán Dorado del Bosque (2007)

26 x 26 cm

El Limonero Está de Fiesta (2007)

50 x 20 cm

Flores de Cuentos para Niñas Princesas (2006)

45 x 35 cm

Prestigio givreana (2002)

CRÓNICAS DE UN ESPEJO ROTO sobre PRESTIGIO GIVREANA, escrito por Jorge Ignacio López.
“Crónicas de un espejo roto".
Sobre la obra de Analía Baños, Prestigio Givreana”
Interrogar al espejo es dejarse ir en el vértigo de una exploración de uno
mismo que no tendría fin.(Gille Perriot)
Desde que el hombre camina erecto, la necesidad de ensalzar la belleza del
cuerpo a través de medios artificiales satisface un comportamiento universal. Siempre se ha hecho y siempre se hará. Responde a una constante evolutiva y positiva de la humanidad.
Las técnicas empleadas para ello son muy diversas y difieren según cultura y
época. Una de las técnicas más ancestrales de ornamentación para alterar la
apariencia natural.
El modelo ideológico de belleza y cosmética social. Maquillaje, muecas, peinado, aplicación de máscara, despersonalización y cambio de identidad. Vestuario, desfile, pose, iluminación, fotografía, icono, una cadena de montaje de la belleza.
Analía comienza su tarea, cada operación ha sido constituida como un ritual de pasaje. En tanto el decorado la transforma. El equipo (sus givreanas), están vestidas por diseños realizados por la artista. Cada operación tiene su estilo: pasa de lo carnavalesco (carne - vale) al estilo high tech, pasando por el barroco, hasta terminar en tres mujeres al estilo disco 70s revestidas en espejos reflejando y emitiendo pequeños haces de luz.
Como blancanieves la primera cosa sorprendente en este cuento de Grimm es el espejo de la madrastra. He aquí un espejo que no puede mentir: esto es banal y válido para todos los espejos, lo que es más sorprendente es que tenemos ya ahí, antes del daguerrotipo, 'un espejo que recuerda' (la más linda, la más exitosa, la más prestigiosa).
Todo el problema de la madrastra viene derivado de que el espejo no puede fijar ni su juventud ni su belleza: al hilo del tiempo le dice que envejece y que otras, como Blancanieves, son más jóvenes y más bellas. Y es eso lo que no puede soportar.
Aquí es donde aparecen sus Givreanas combinación perfecta compuesta como una pintura, a partir de materiales y colores situados dentro de un marco, la nieve, el ébano y la sangre; el negro, el blanco y el rojo de sus rostros envueltos en cuerpos recubiertos de trajes de brillo y espejos.
Como un frontón: toda la realidad exterior rebota sobre la materia pulida o azogada, sobre esa superficie enigmática donde reside, en puridad, la naturaleza misma de todos los espejos. Imán de imágenes o de realidades ajenas.
El espejo las atrae y luego las expulsa al universo exterior, al lugar de la mirada. El espejo no quiere las cosas, no se las queda para sí. No es simpático, ni amable, ni acaparador: es un ente ‘repelente’. A pesar de todas las apariencias, no es penetrable sino duro y frío.
El más allá del espejo es mi más acá. Me devuelve siempre con implacable precisión los dardos, las sonrisas, me vomita. Pero no hay en verdad ningún espejo sin unos bordes. Arriba y abajo, derecha e izquierda: aunque sea redondo u ovalado, o aunque tenga los perfiles inciertos que caracterizan a los cristales rotos, el espejo exhibe los mismos problemas de área y superficie que la pintura o la fotografía convencional. Lo reflejado, por tanto, es siempre un fragmento del mundo. De ahí se deduce que todo espejo exige una estrategia de posición (dónde está colocado) y otra, combinada, de contemplación (quién lo mira, y desde qué lugar). Añadamos el tiempo cronológico y atmosférico también, pues no en todas las horas puede existir esa luz sin la que el espejo no puede vivir... no pude brillar.
Una vez preparado el equipo salen a las pistas, transitan las calles, fiestas, exposiciones, desfiles, ferias, La puesta en escena es la obra desde la significación interna a la externa, en su cruce con los personajes de este cuento reparte pequeñas dosis mágicas de brillo, perfectamente esterilizadas, bendiciendo a su poseedor con sus palabras mágicas ¡ooo cuan adivina!.
Entre flashes y destellos utiliza la fotografía como testigo (documento), y como apoyo lógico en donde el ritual se hace significativo al hacerse comunicable a la comunidad, nos encanta en un mundo de burbujas de luz, y nos invoca un porvenir brillante y prestigioso mientras la dosis perdure.
Una artista que trabaja sobre la reflexión de la palabra brillo, sus connotaciones sociales, en sus performance sitúa su condición genérica como objeto de la mirada, así como el deseo de ser mirados, el glamour, el status, el deseo colectivo de trascender y fantasear sobre la vida de otras personas, ricos, populares, prestigiosos y alienados.
Sus dosis se transforman en metáforas de inteligencia, belleza, popularidad, llevándonos a considerar ésta como una neurosis masiva. Lo suyo es más una función critica e irónica que de entretenimiento.
Una obra con connotaciones mágicas, no confunde el adorno con el concepto, no confunden lo esencial con lo frívolo. Ella nos está contando su historia personal, su mundo de maquillaje y glamour de generar simulacros, de crear mascaras nos están hablando, ciertamente en clave.
En este camino mientras la acompañaba por la plaza de Tandil un rebote perfecto de la bola luminosa, ha permitido la identificación del espejo con el origen mismo de la luz. ¿No es la palabra ‘reflector’ un sinónimo de faro o de foco luminoso?.
Su Brillo nos cegó, nos miramos fragmentadamente las manos, los pies, hasta descubrimos quiénes somos de una sola y larga mirada, ya hemos conformado
una idea de belleza, hemos creado toda una serie de estereotipos que tienen
mucho que ver con los otros.
Analía como Alicia lo traspasó comenzando un viaje mágico para el que no le hizo falta ni boleto ni equipaje, ni siquiera unos ácidos. Y es que a veces la imaginación es más fuerte que cualquier otra droga. El arte se convertiría en ese espejo maravilloso que a lo largo de los siglos nos devolvería una imagen a veces maravillosa, a veces distorsionada. El arte, como en el caso del retrato de Dorian Gray, sería el espejo y el espejismo en el que el tiempo transcurriría y nos llevaría a la vejez, mientras que nosotros permaneceremos siempre jóvenes y hermosos.
El deseo, no sólo de ser los más bellos del mundo, sino de ser mirados, la obsesión por esa devolución de las miradas, la búsqueda de un muro en el que encontrarnos, como en el antiguo ital park, nos sumerge en un laberinto enfrentándonos a espejos que nos cambian, nos alargan y nos encogen, distorsionan nuestros cuerpos en un efecto aparentemente impensable de un espejo.
Sobre la distorsión, la magia, el misterio, sobre nosotros mismos, sobre nuestra curiosidad y nuestro egoísmo habla Givreana que nos ilumina donde acaban estas líneas. Un espejo roto trae siete años de mala suerte. No sabemos los años de suerte que puede traernos las dosis de brillo de Givreana recomponiendo fragmentos de espejos que giran, como satélites de una galaxia desconocida, a nuestro alrededor.
Jorge Ignacio López

La rosa negra (2007)

45X35 cm.

Floripondio con encaje negro (2007)

50X30 cm.

Han recorrido un largo camino y avanti los muchachos (2006)

Achira roja sobre terciopelo azul (2006)

45X35 cm.

El limonero (2006)

50X20 cm.

El áloe vera (2006)

45 X 45 cm.

Del ejército amoroso (2005)

Prestigio givreana (2005)

Espejos (2005)

El brillante mundo de givreana (2004)

PRESTIGIO GIVREANA, dosis de brillo soluciones mágicas. (2003)

s/t (2002)

La nadadora (2001)

30 X 20 cm.