Daniel Juarez

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La cura (2013)

Fotografías sobre acetato, charol dorado, madera e iluminación interna de leds
Labordeboy, una pequeña localidad de Santa Fe ubicada en medio de plantaciones de soja.
Una comunidad donde todos se conocen, se saludan, conocen sus ritmos, sus miedos y deseos.
Hacia allá fui esperando encontrar algo que me ayudara a superar un proceso sociofóbico que estaba atravesando.
Llegué sin ningún proyecto artístico preconcebido, permeable a cualquier posibilidad que pudiera surgir en el lugar.
Enseguida me encontré siendo recibido en casa de extraños, ajenos a la desconfianza de quienes vivimos en grandes ciudades.
Sorpresivamente percibí que mi capacidad de socializar con desconocidos continuaba intacta.
Las apacibles charlas desembocaban en mi fetichista interés por los objetos que nos rodeaban, aquellos que nos recuerdan momentos, lugares o seres queridos y nos hacen sentir acompañados.
De cada casa me iba con fotografías tomadas a un objeto elegido especialmente por su anfitrión.
El fetichismo, la catalogación y la acumulación, una vez más, siendo eje de mi obra.
Así llegué a una cordial mujer que luego de algunas negativas, creyendo que no poseía nada de interés para mi proyecto, me pidió que la aguardara.
Al cabo de unos minutos regresó sosteniendo algo entre sus manos.
Era la gastada billetera que ella aún conservaba de su fallecido hijo.
El trabajo había llegado a su fin.

76 x 105 x 38 cm

7 formas de alquimia (2012)

Libros originales con sobrecubiertas de charol, poster, empapelado y estante

Medidas variables

Signo de los tiempos (2011)

Charol sobre charol

129 x 129 cm

De la construcción del gusto (2012)

Fotografías impresas bajo acrílico sobre mesa de madera retroiluminada
“Hasta aquí he insistido mucho sobre la apatía de mi memoria, desde los años de mi infancia. Pero hay que decir que un recuerdo repentino está cargado de un extraordinario poder de evocación.
El pasado no se contenta con arrastrarnos hacia él. Entre todos nuestros recuerdos, hay algunos, desde luego pocos, que en cierto modo están dotados de poderosos resortes de acero, y cada vez que hoy los tocamos se sueltan inmediatamente y nos catapultan hacia el futuro."
Yukio Mishima
“De la construcción del gusto” es una obra que surgió estando de visita en la casa de mis padres. Horario de siesta en medio de las fiestas de fin de año, todos durmiendo y yo recorriendo la casa, extrañado de verla desde un nuevo lugar y percibiendo por primera vez el origen de mi interés por el fetichismo.
Una casa repleta de objetos “sin utilidad”, cuya principal (o única) función siempre fue la de recrear la idea de HOGAR, el hogar que mi madre imaginó para nuestra familia.
La fetichización, la acumulación y la catalogación son ideas que sobrevuelan varios de mis trabajos, en este caso quise llevarlo un poco mas lejos, reproduciendo los objetos en acrílico transparente (como espectros que abandonaron sus cuerpos), sacándolos de contexto, otorgándoles un lugar de “valor” que todo fetiche ambiciona y planteando un paradójico diálogo entre los objetos de una casa suburbana y su representación en un espacio institucional artístico.
Los objetos como disparadores de recuerdos, de vivencias y emociones; signos capaces de hacernos entender de donde venimos y darnos pistas de hacia donde vamos.

160 x 107 x 60 cm

Glam Slam (2012)

Charol sobre MDF

84 x 84 cm

Sin título (2010)

Charol sobre charol

73 x 61 cm.

Sin título (2012)

Políptico, tinta sobre charol

66 x 100 cm

La fiestita peronista (2011)

Tinta sobre charol

196 x 131 cm

Retrato de los padres del artista (homenaje a James Whistler) (2009)

Díptico
Fotografía digital
Toma directa

170 x 60 cm.

EL ÁNGEL Y LA ROSA (2012)

Charol sobre charol

64 x 43 cm

Todo lo bueno es sagrado (2010)

Charol sobre charol y madera

Medidas variables

Sin título (2010)

Charol sobre charol

68 x 90 cm.

Pequeño altar fetichista para un joven coleccionista (2010)

Instalación en charol sobre madera
“El arte aporta dos atributos mucho más importantes que el dinero en una sociedad donde las instituciones, las jerarquías, los apellidos y hasta los títulos académicos han perdido su peso específico: aporta prestigio y exclusividad.
Ser coleccionista de arte es formar parte del club más VIP del planeta. Son los elegidos que vuelan en jet privado y son recibidos con alfombra roja.”
(fragmento de “El arte ya es pasión de multitudes”,
publicado el 5 de enero en La Nación)
Una instalación que surge como cuestionamiento a la visión que reduce al arte a un mero objeto fetichista.
Basada en un rincón de mi casa dedicado a trabajos de artistas que me interesan, donde dialogan obras de emergentes como Elena Dahn, Ana Clara Soler, Jazmín Berakha, Tamara Villoslada; con otros artistas de trayectoria ( Pablo Ziccarello, Marta Minujín, Hernán Marina, Fabiana Barreda…)
Dejando que el deseo sea la principal pulsión a la hora de elegir, muy lejos de pretensiones coleccionistas, se formó a lo largo de pocos años una apreciada colección de obras de pequeño formato.
La instalación consta de una réplica que reproduce en escala real cada uno de los trabajos, velados por un material de gran carga sensual y fetichista: el charol negro.
Como una traducción, que se relaciona con el original pero donde sus signos comienzan a hablar de otra cosa, aparece un nuevo lenguaje con ecos y sonidos familiares, pero con otra entonación, con el acento en otro lugar.
Donde se veía una foto, un dibujo, una pintura ahora sólo se ve un objeto, un volumen que conserva la forma, en cada centímetro y ubicación, del original; lo que era blanco ahora es negro, en una relación de espejos y opuestos.
Como la piel dejada por una serpiente, la obra conserva su “cuerpo” pero nos advierte que “lo otro” (lo que importa) ya no está.
El arte como objeto, el arte como fetiche, la forma como contenido.
Un siglo antes de que Damien Hirst recaudara 200 millones de dólares en una subasta, Oscar Wilde definió al cínico como aquel que conoce el precio de todo y el valor de nada.

Medidas variables

Sin título (2010)

Charol

80 x 123 cm.

La bella y las bestias (2007)

Papel y acrílico sobre MDF

86 x 66 cm

¿Quieres ser Nacho Vidal? (2009)

Recortes de revistas pornográficas, papel y acrílico sobre MDF

199 x 99 x 16 cm

Caperucita, el cartero, el ladrón y el jardinero (2007)

Papel sobre papel

86 x 66 cm

Ángel Rosa (2008)

Recortes de revistas pornográficas, papel y acrílico sobra MDF

150 x 125 cm.

Maleflixxx (2009)

864 fotografías monocromáticas sobre MDF

180 x 120 cm.

All About me (2009)

344 fotografías monocromáticas y esmalte sintético sobre MDF

60 x 60 cm.

Abierta hasta el amanecer (2008)

Recortes de revistas pornográficas sobre MDF

40 x 40 cm

Lacie, una vida descontrolada (2008)

Recortes de revistas pornográficas sobre MDF

75 x 50 cm

Los asombrados Moreira (2009)

Autores: Daniel Juarez / Marina Ruesta
Fotografía digital
Toma directa

100 x 57 cm.

Domingo fin de tarde (2007)

Autores: Daniel Juarez / Marcela Valero Narváez
Díptico
Fotografía digital
Toma directa

150 x 50 cm.